El marketing del Bienestar "Bien estar bien"
Buenos Aires 17 de Octubre 2023
"El Marketing del Bienestar"
No recuerdo ya exactamente el origen de este concepto, lo que si recuerdo, es lo que pude sentir al toparme con el mismo hace unos cuantos años por primera vez. Si mal no
recuerdo, allá y entonces, mientras estudiaba mi licenciatura de grado Lic. en
Publicidad, algo así, era el nombre con el que se titulaba uno de los capítulos
de Philip Kottler, en su libro Posicionamiento, el cual redefinió, y me re-actualizó, en mi
interés y mi mirada a mi carrera y el rumbo de mi proyecto de tesis “Campañas
de bien público para chicos abandonados”
Sin intención de entrar y
profundizar en ese proceso que devino a partir de allí, traigo esto, a cuenta
de que estos días, la sobre exposición de tantísimas formas alternativas de
terapias que se muestran, y superponen, como en una gran vidriera, dónde,
gracias a los alcances ya no solo de la Aldea Global de la que hablaba Mc
Luhan, sino también, a los alcances de esta nueva forma de comunicación global
llena de inmediatez, en la cual, gracias a la infinidad de recursos y apoyos,
así como a posibilidad de comunicarnos,
de decir, de pronunciar, de denunciar, a través de los distintos medios y soportes,
casi en vivo, más allá de cualquier tiempo y lugar, se alcanzan a través de
estas exposiciones, infinidad de personas, las cuáles, a veces no solo entrevén,
no solo un anuncio, o una invitación, sino
que también, en ocasiones, se los invita a ser testigos y asomarse a espiar
alguna parte del proceso compartido en las distintas vivencias grupales
terapéuticas, y hasta a veces, se los invita y se les comparte, parte de la
intimidad de quien/es facilitan, nace una idea de tribu cuidada, por el solo
hecho de estar allí… en un ser genuin@, humano, real, autentica, nos damos, o nos co-creamos desde un espacio que nos
disponemos a mostrar-nos
Tal vez en un intento de humanizarnos y mostrarnos
pares, de dar realidad a todo aquello
que se presenta a través de una pantalla, de sabernos “uno”, iguales, maestros…
Me pregunto si es esa la mejor forma? ¿El camino que yo
elijo?
¿Será que hay un riesgo de sobre exponer y sobre
exponernos? ¿O solo me pasa a mí esa extraña sensación cuando miro?
Nos adaptamos tan rápido a este nuevo sistema y modo de
comunicarnos, este nuevo circuito y dinámica, que pareciera, llegó para quedarse, dónde de alguna forma, vemos compartir y
compartimos, el mundo de lo íntimo y privado, juntos a la par, dónde a través
de nuevos soportes, nuevos espacios, con filtro y sin filtro, mostramos a
través de ellos la historia que nos queremos y queremos contar… Y así vamos rosando,
en ocasiones, sin darnos cuenta o sin desearlo, un límite muy fino, en el que
descubrimos y nos descubrimos, donde nos dejamos espiar, descubrir, muy cerca
de dejarnos al desnudo muchas veces, en nuestra propia intimidad, allí dónde
estamos y somos vulnerables, dónde estamos siendo
En los viejos tiempos, no tan lejanos, cuando alguien
se detenía a mirar por ejemplo una pelea, un accidente, más allá de lo público
del lugar en el que sucediera, se les solía decir a esas personas, que
continúen, que allí no había nada para ver… y hasta natural y primitivamente,
por instinto, seguro pueden recordar, de niños, estando en grupo, o con otro,
en la escuela, la calle, dónde fuera, si eras parte de una charla y de la nada,
aparecía de repente “un intruso”, un otro a mirar-nos, algo en ese círculo se
activaba, se detenía la charla compartida en donde estaba, y al pausar la
charla, la vivencia, al pausar-nos, las miradas caían sin vergüenza para
preguntarle ese otro mirón que parecía querer espiar ¿qué miras?
Nos invitaron a abrir la mirada, y ahora todo se
visibiliza, se muestra, se comparte, se expone, y así, tal vez vamos olvidando
descubrir-nos, porque todo parece estar a la vista, de mí, de vos, de todos! Yo
sé de vos cuando te miro, cuando te observo, y sabes de mí en cada likeo…
ese pareciera ser el nuevo lenguaje, el nuevo modo de
comunicarnos, de encontrarnos…
Veo / imagino… veo que estas…. Imagino…. Cada uno, va
completando sus propios… puntos suspensivos, y así hay tantas realidades
posibles como puntos suspensivos podemos abrir
Y así vamos creando realidades, situaciones, emociones,
fantasías, que nos llevan desde nuestro imaginario, a nuestro propio viaje, a
otros y desconocidos mundos, que nos desconectan de nuestros sentidos,
invitaciones a sentirnos como vemos a través de las pantallas, invitaciones que
a veces nos llegan, llenas de mensajes vacíos
¿Nos convertimos de repente en influencers del
bienestar?, estrellas? Guías? Gurúes? Sanadores? Todos de alguna forma tienen
su gran maestría, algunos a través de títulos y
otros a través del camino, de la vida…
Algunos, parecen traer recetas mágicas y nos dan así,
entonces, la ecuación perfecta a todos y
cada uno de nuestros problemas, “lo resuelven por nosotros”, algo así como vos
podes comprar el camino de la felicidad, sin caminarlo, sin meterte de lleno
con tus manos y pies en el barro, otros, los más afortunados, son acompañados
en su proceso, sin interpretar, sin juzgar, te acompañan, y celebran con vos
cada paso, la llegada de cada renacer, cada despertar y cada bendito insight
En un mundo que gira vertiginosamente, entre pandemias,
cambios sociales, crisis, y una tendencia al show del individualismo, en un
mundo lleno de búsqueda, de almas rescilientes,
que buscan, perderse, sanarse, encontrarse, en un mundo lleno de quietud y de movimiento,
de vida, de muerte y de muchos renaceres, donde las heridas duelen, y las
cargas pesan, donde un abrazo nos salva, y una mano nos sostiene
En un mundo dónde parece costarnos hacer lugar para el disfrute,
para el no hacer nada, el descanso… “il dolce ferniente”, en un mundo sobre
comunicado, sobre expuesto, lleno de imágenes, de sonido y a veces un profundo
vacío, dónde se pierden las sonrisas, las miradas y la posibilidad de encontrarnos, a veces nos
sentimos solos, presos, duros, tiesos… Nos vemos, de repente, siendo amigos de
millones de personas que ni siquiera vemos, y ni si quiera nos hablamos
¿Estamos siendo conscientes de lo que promovemos, del
qué y cómo lo mostramos?
¿Intimo vs Privado? O ¿Íntimo y Privado?
¿Para Adentro o Para Afuera?
¿Bien Estar o Marketing del Bienestar?
Pienso en la idea de que estar bien, no es lo mismo que
mostrarme bien…
Pienso en las veces en que estuve en un taller, una
vivencia, y me sentí interrumpida al descubrir que estaban tomando fotos y que
las iban a compartir, creo haberme sentido interrumpida, invadida de alguna
forma a eso que estaba sucediendo en esa mi intimidad, si bien pedían permiso, no
me registré, ni me habilité en mi emoción de no querer, allá y entonces, tal
vez, me era difícil poner el limite frente a los distintos grupos que aceptaban
sin problema, luego, imagino, lo fui naturalizando pero cada práctica, cada
vivencia, se volvía tan íntima y sagrada para mí, que algo de esas nuevas formas me interrumpían en lo
inconsciente supongo de alguna forma, aunque sea por un instante
Tal vez, mi timidez, mi sentirme visibilizada en un
espacio de vulnerabilidad frente a una cámara, mi propia privacidad
Entiendo el lado B, la otra parte de la historia, que
se vuelve parte de la misma moneda, eso que me incomoda, es parte de esta nueva
normalidad, hoy somos testigos, y admiramos eventos a los que no hemos asistido
con solo abrir nuestras pantallas, y asistimos a situaciones que aún no hemos
vivido, siendo testigos somos invitados, llamados, la “avant premiere”, de
nuestra futura posible experiencia, espiamos, admiramos, nos emocionamos,
contemplamos los registros, y experiencias a través de una foto, en una imagen,
en un video, eso que pasó, queda inmortalizado para siempre, en algún lugar, se
le da perpetua existencia y tal vez, esa es hoy la mejor forma de validar que
aquellas personas que promueven “bienestar” guían caminos, experiencias,
rituales, lo están haciendo, las imágenes son la prueba fehaciente de ello y de
que lo están haciendo bien!
La pregunta que traería la Gestalt Aquí seria ¿Bien? ¿Bien
cómo?
El campo unificado y las experiencias/vivencias suceden
a veces tan rápido, que hemos integrado todo esto de la mejor forma posible
pero tal vez, sin e llegar a registrarlo,
ni a registrarnos
Todo está bien siempre, la pregunta sería ¿Esto, esta forma,
me está haciendo bien a mí?
Y ¿Bien Cómo? ¿Me nutre? ¿Me integra? ¿Me da
visibilidad? ¿Aceptación? ¿Para qué me sirve? ¿Qué me trae? Puedo encontrar yo al escribir, vos al leer mi/tu verdadera emoción?
Recuerdo en mi carrera de grado (Lic. en Publicidad que
curse en la UP), cuando leí por primera vez que la gente disfruta de espiar las
vidas ajenas, a escondidas, como por una ventana, y por eso era el gran éxito
de los programas de chismes y los reality show, hoy, registro desde mi
perspectiva, cómo la realidad, supera la ficción, y todos podemos acceder y
espiar la vida de todos, sin que nos cuenten, sin que nos dejen, nos inviten,
basta con mirar, que todo está ahí, “al alcance de tus ojos”, al alcance.
“No, no puedes ser feliz, con tanta gente hablando,
hablando a tu alrededor…” decía la canción
Nos volvimos catadores de experiencias en vivencia,
esto íntimo y privado que nos invitaba a la calma, a la paz, al estar alineados
en presencia y consciencia, se volvió para algunos una carrera contra el tiempo
donde juntan y acumulan en exceso, vivencias y experiencias, sin lugar, o mejor
dicho, sin dar lugar, a que todo vaya a su tiempo, a que decante, al vacío,
bendito vacío…
Recuerdo otro libro que leí allá y entonces que me
atravesó, hablaba, entre otras cosas, del movimiento y preparativos del
festival de Woodstock, su título era “ Cómo fueron los sesenta” de Alfredo
Grieco y Bavio, recuerdo, que en una especie de síntesis, enunciaban ese festival producido y financiado por el
propio sistema, y daban cuenta de cómo acabó
de alguna forma, con la ideología de todo aquello que profesaba y era en si el
hipismo, al tiempo que los reunía en el festival más grande de la historia, al
crear y financiar el festival, la
esencia de todos aquellos que se querían excluir del sistema perdía sentido, ya que al concurrir al
festival, para los organizadores, volvieron a ser insertados en aquel sistema
del que tanto huían, inconscientemente,
y de alguna forma al ser parte del mismo, el hipismo, dejaba de ser un
movimiento en si mismo, se celebraba su esencia, se mostraba como una moda televisada, ya no
sucedía en lo privado, ni fuera, o excluido del alcance del sistema, era parte
de un todo mayor, del propio sistema
Tal vez todo este sentir que hoy late, palpita y habla,
lo despertó al ver toda de un tirón un viernes 29 de Julio, lo recuerdo porque
tomé ese día mi sesión de masajes, regalo de cumple, y me dije al llegar este es el plan: una peli o
serie linda, algo rico y a la cama… Mientras me preparaba y me disponía, vi el
anuncio del estreno de la serie “mi otra
yo”, 3 amigas, y una invitación a un viaje espiritual, quienes me conocen,
saben esa era la serie que yo iba a elegir, y así fue, en una noche, luego de
un intenso y hermoso masaje que me había acompañado a reconectar con mi
emoción, acompañada por una rica comida, entre resonancias, lágrimas y
admiración, entre en un viaje que comenzó esa noche y termino en la madrugada,
no podía parar, ni tampoco quería.
La recomendé a los cuatro vientos, de tan admirada que
había quedado, tal vez con la serie, con su historia, con el cómo, cómo se abordaba
y mostraba aquello que era tan difícil de contar y explicar después de
vivenciar, eso que es tan propio, intimo, vivencial, aquello que cuándo me
preguntaban ¿cómo es? Era eso ahí estaba… de una forma digna, clara y cuidada,
respetuosa, abordado desde el corazón de un circulo de constelaciones, para que
todos, lo pudiéramos admirar…
De pronto, en unos días todos hablaban de este
fenómeno, de lo grandiosa de la serie, y de pronto todos parecían estar
interesados en el mundo de las Constelaciones y todos querían saber cómo eran y
constelar, hasta aquellos que no habían jamás hecho terapia… eso tal vez me
abrumó un poco, si bien es una herramienta que creo de gran potencia y ayuda,
¿de dónde nacía en tanta gente de repente la verdadera raíz e interés por
constelar? ¿Es real? ¿Genuina?
Desde hace muchos años algo de la sobre-exposición, de
alguna forma me hace ruido, A veces en mi mundo ilusorio e imaginario, imagino
el peligro de ser devorados por las redes en lugar de tejer redes, lazos. Tal
vez debería creer que esto también es parte hoy de esta, nuestra realidad y se está
integrando, le estamos dando luz, lugar… luego, me doy cuenta, que me surgen muchas
palabras, muchas preguntas en mi cabeza y les voy dando lugar ¿es por moda que
hacen tal o cual práctica? ¿Es un camino con corazón? ¿Su facilitador trabaja
en presencia y consciencia? y así vueltas y vueltas sobre el mismo ruido, ¿me
sigo? ¿Me escucho? ¿Proceso? ¿Doy lugar o sigo recetas que dicen por ahí me
llevaran a buen destino?
¿Bienestar o Marketing del Bienestar?
En una sociedad que parece estar buscando incesante el
bienestar, lo nutricio, lo genuino ¿Hacia dónde va mi búsqueda, mis
desencuentros, mis encuentros? ¿Dónde me cuestiono estructuras, historias, mi
propia esencia y nivel de consciencia?
¿Es necesario mostrar y compartir todo lo que vamos
haciendo?
¿Es necesario mostrar nuestra vida privada para
humanizarnos?
¿Es necesario dejar espiar
la vivencia de otros?
¿Es necesario mostrar y compartir todo lo que vamos haciendo y siendo?
¿Es necesario compartirnos y
mostrarnos?
¿Es necesario mostrarnos todo?
¿Es necesario?
Supongo, hay tantas respuestas y tantas posibilidades
como personas y que el punto será ¿qué me pasa a mí con esto? ¿Qué me pasa
frente a esta nueva forma de sociedad sobre expuesta? O debería decir
superpuesta? La realidad se teje y construye superando la nebulosa de nuestra
propia ficción
Supongo que siento esa incomodidad que nace en la raíz
de la pregunta que abrí al iniciar… ¿estamos frente a nuestro Bienestar o al Marketing
del bienestar?
Existe hoy un límite fino, en este nuevo momento del
mundo, dónde todo parece moverse y re adaptarse en busca de un mayor bienestar
social, que nos lleve a un mayor bienestar individual. Hasta las empresas,
desde hace años a través de acciones de Marketing Social, y dinámicas internas
que van tomando nuevas formas, intentan escuchar
y empatizar con las necesidades de quienes son parte para volverse de alguna
forma un espacio más nutricio, más real, más humano. Salidas, eventos,
recreación, encuentros compartidos, descansos, días off, desayunos,
entrenamientos de mindfullness o algún encuentro compartido a través de una
charla, entretenimiento, o la participación de alguna terapia holística,
respiración, danza, o charla que motive al grupo en su día a día, días de
Campo, deportes, asados, y centros y espacios de recreación en el lugar del
trabajo, para intercalar con el trabajo realizado. Intentando así, desde algún
lugar, promover el cuidado de quienes la forman y componen. Sin embargo, muchas
veces, esta posibilidad, trae consigo aún ciertas preguntas acerca de lo genuino
de este movimiento, de esta invitación ¿cuál es el costo de los momentos de
bienestar? ¿Cuál es la búsqueda? ¿Para quienes los beneficios de estos
momentos?
En ese dar espacio y espacios, que contribuyan a tener
momentos con más calidad de vida dentro del espacio laboral, salidas,
encuentros, retiros, momentos de descanso y dispersión ¿qué es lo que al final
se espera del grupo, o del individuo a cambio de todo esto?
Sin duda la empresa / organización va tras la búsqueda
de al mejorar las relaciones y condiciones de trabajo, poder obtener mayor
sentimiento del nos, y compromiso por parte de quienes forman parte
Todos, deseamos / necesitamos sentirnos y sabernos
parte, sociales, reales, humanizarnos, olvidar los roles y mostrar-nos desde
muchos nuevos espacios y nuevos lugares, crear y contar historias, ser
escuchados, mirados y valorados, somos seres sociales que nos vamos tejiendo en
red, siendo red
Encontrarnos, en un mismo lenguaje, impregnado de la
belleza y lo visual
Ser genuinos, reales, humanos, y atrevernos a contar
nuestra historia y mostrarnos
Convertirnos en sueños, deseos, espacios, vivir y ser
para siempre, aunque ese para siempre sea un efímero instante que olvidemos
luego
Tal vez este tiempo de pandemia, de repliegue, fue cuna
de todo este nuevo movimiento, de contactarnos haciendo ruido, mostrándonos,
tras la búsqueda de ser vistos y no perdernos, o no ser olvidados… Facebook,
whattsap, instagram, reels, vivos, tik tok, telegram, twitter, zoom, meet, y
vaya a saber lo que sigue, lo que vendrá…siento que de alguna forma yo me
perdí, del presente, de mi camino, de mi…
Tal vez, la invitación, mi invitación es a pausarme, y autorregularme,
a saber que estoy aquí, presente, consciente, siendo, mas allá de que me vean,
mas allá de lo que veo… a gestarme en esta nueva yo.
Reactualizarme en este aquí y ahora que me invitaron a
mirarme, aquietarme, a conectar con mi propia voz y mi silencio, sentir mi
emoción, respirar, respirarme… encontrar nuevamente mis respuestas dentro
Entender y abrazar mi intimidad, en una entrega que se
abre a recibir en ella la vida, tomar mi lugar, mi espacio, mi ser y traerme de
regreso en sintonía, a casa, a mí.
Bettina
Lorena Eidelstein
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